La Alimentación en el Camino
Uno de los aspectos más importantes que tú como peregrino debes tener muy en cuenta es la alimentación.
Esto se debe a que mientras realizas el camino, gastas más energía que cuando realizas esfuerzos en tu vida diaria, y por tanto debes comer más a menudo.
Es un error pensar que si te saltas comidas o comes menos adelgazarás, ya que no solo no perderás grasa corporal, sino que también dejas de ingerir nutrientes esenciales y agua, lo que puede acarrear graves consecuencias para tu salud, como desmayarte o contraer una enfermedad.
- En tu mochila del peregrino debes incluir un kit de emergencias que debe contener: frutos secos, pasas, higos, nueces y chocolate y si es invierno se puede incluir pan, chorizo, queso.
- Para la bebida es conveniente: llevar una cantimplora o botella llena de agua. Aconsejamos que si durante el camino encuentras un lugar donde puedas beber, aproveches y bebas toda el agua que puedas (ya que si más adelante tienes sed, a lo mejor no tienes agua a mano). Es importante sobre todo en verano ya que con el calor perdemos más líquidos y es más fácil tener sed e incluso deshidratarnos.
Para la comida te aconsejamos:
- Para el desayuno y la comida, no debes ser estricto con las horas, es decir hay que alimentarse, claro, pero no pasa nada si desayunas a las 12 o comes a las 5.
- Muchos bares o restaurantes por los que pases durante tu viaje, ofrecen el “menú del peregrino”, a un precio económico.
- Para la cena, tendrás menos inconvenientes, ya que en la mayoría de albergues existe un bar, que a esas horas está abierto, y te permitirá alimentarte bien y descansar de todo el esfuerzo del día.
¡Buen provecho peregrino!


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