viernes, 4 de abril de 2014

Cargando pilas para el camino

La Alimentación en el Camino

Uno de los aspectos más importantes que tú como peregrino debes tener muy en cuenta es la alimentación. 
Esto se debe a que mientras realizas el camino, gastas más energía que cuando realizas esfuerzos en tu vida diaria, y por tanto debes comer más a menudo. 
Es un error pensar que si te saltas comidas o comes menos adelgazarás, ya que no solo no perderás grasa corporal, sino que también dejas de ingerir nutrientes esenciales y agua, lo que puede acarrear graves consecuencias para tu salud, como desmayarte o contraer una enfermedad. 
  • En tu mochila del peregrino debes incluir un kit de emergencias que debe contener: frutos secos, pasas, higos, nueces y chocolate y si es invierno se puede incluir pan, chorizo, queso. 
  • Para la bebida es conveniente: llevar una cantimplora o botella llena de agua. Aconsejamos que si durante el camino encuentras un lugar donde puedas beber, aproveches y bebas toda el agua que puedas (ya que si más adelante tienes sed, a lo mejor no tienes agua a mano). Es importante sobre todo en verano ya que con el calor perdemos más líquidos y es más fácil tener sed e incluso deshidratarnos.  


Para la comida te aconsejamos: 
  • Para el desayuno y la comida, no debes ser estricto con las horas, es decir hay que alimentarse, claro, pero no pasa nada si desayunas a las 12 o comes a las 5. 
  • Muchos bares o restaurantes por los que pases durante tu viaje, ofrecen el “menú del peregrino”, a un precio económico. 

  • Para la cena, tendrás menos inconvenientes, ya que en la mayoría de albergues existe un bar, que a esas horas está abierto, y te permitirá alimentarte bien y descansar de todo el esfuerzo del día. 


¡Buen provecho peregrino!

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